Mi experiencia en SODEP

Llegué a Sodep a mediados del año 2013, gracias a Daniel Cricco. En ese entonces, era mi primer trabajo que tenía relación con mi carrera universitaria. Los nervios estaban en su máximo esplendor. Cuando llegué, éramos aproximadamente 10 personas en Sodep.

Desde ese entonces, he pasado por muchos desafíos personales. Comencé realizando trabajos de consultoría, junto al Ing. Ale, para una empresa nacional. Con el tiempo, realicé otros tipos de trabajo, como por ejemplo, Community Manager de las redes sociales de la empresa, fui también parte del equipo Captura, entre otros. En los últimos años, pasé a pertenecer al equipo de desarrollo del sistema Sati para la Fundación Teletón, en donde adquirí bastante conocimiento sobre lo que es el desarrollo de un sistema propiamente dicho. Debo decir, que todo lo que sé hoy día, sobre el mundo de la programación, fue principalmente gracias al proyecto Sati.

El trabajo en Sodep lo definiría como multifacético: casi todos tienen los talentos suficientes para realizar varios tipos de tareas, es decir, todos hacen de todo. No es que no haya trabajo especializado, no es que no te puedes dedicar a una sola cosa, sino que mientras más puedas lograr por tu cuenta, más rápido avanza la máquina.

Pero el punto más resaltante, (y de esto son testigos todos mis allegados, ya que siempre compartí con ellos esta observación), es la calidad de las personas que trabajan en Sodep, desde la cabeza hasta el más pequeño puesto. En los momentos de relax, uno se siente como en una ronda de amigos.

Y, lo que siempre caracterizó a Sodep, es la ayuda mutua. He aprendido muchísimo, gracias a la gente talentosa que se encuentra en ese lugar, que nunca te dan como respuesta un NO, al pedir alguna ayuda o consejo.

Hoy día puedo decir que en Sodep, nunca me sentí como una empleada, sino como una persona que aportó al bienestar y crecimiento de la empresa al igual que todos mis compañeros de trabajo.

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